Transmisión sexual del COVID 19

La pandemia del COVID 19 ha cambiado muchos de nuestros hábitos e interacciones sociales, una de ellas las relaciones sexuales. Lavado frecuente de manos, mascarillas y distanciamiento social son pautas necesarias a los que nos hemos acostumbrado con la pandemia del COVID 19 pero que, sin duda, dificultan y parecen incompatibles con la actividad sexual.

La transmisión respiratoria es la habitual en el coronavirus y el SARS-CoV-2, el virus responsable del COVID 19, se ha detectado en el aparato digestivo, saliva, heces y orina, aunque poco se conoce sobre su presencia en semen. Tras el impacto inicial que en el ámbito sexual tuvo la infección por el coronavirus, con el paso del tiempo y con la llegada del desconfinamiento son muchas las cuestiones que se plantean, y aunque no tenemos las respuestas a todas ellas, cada vez tenemos más evidencias al respecto.

¿Se transmite el coronavirus con el semen?

Hasta ahora se pensaba que el SARS-CoV-2 no estaba presente en el semen. Sin embargo, un trabajo muy reciente publicado en JAMA Network, ha constatado su presencia en más del 25% de los pacientes con enfermedad activa, y hasta casi en un 10% de los pacientes ya recuperados. Si se confirman estos datos, y hasta conocer el tiempo que se mantiene el virus en semen, además de evitar el contagio respiratorio se debería recomendar como medida preventiva la utilización de preservativos en este tipo de pacientes.

 

 

En cualquier caso, aunque no se tenga el COVID 19 ¿son seguras las relaciones sexuales?

Las relaciones son seguras si tenemos la certeza absoluta de que no estamos infectados, pero ésta es una situación dinámica que no podemos garantizar en todo momento. Es decir, hoy podemos ser negativos y mañana o dentro de una semana positivos. O incluso podemos haber pasado la enfermedad, estar inmunizados y poder transmitir el coronavirus con el semen, como ya se ha comentado.

La principal vía de contagio del SARS-CoV-2 es a través de las gotículas que expulsa la persona enferma al toser, estornudar o hablar, y la distancia mínima en la que podemos estar seguros es de dos metros, requisito que no se cumple con la actividad sexual, por lo que sí existe un riesgo de contagio elevado en el caso de que alguno tenga el virus. En cualquier caso el riesgo se minimiza si la actividad es con la persona que convivimos, siempre y cuando ningún miembro de la pareja haya estado en contacto con otras personas. Sin embargo, esta premisa es difícil de cumplir ya que es imposible no interactuar con otras personas ya sea por la actividad laboral, por las salidas a comprar, etc… por lo que no podemos tener una garantía absoluta de relaciones totalmente seguras.

¿Puedo mantener relaciones con parejas esporádicas?

En la situación actual es un riesgo elevado que uno debe valorar si está dispuesto a asumir por la posibilidad de un posible contagio. La primera medida es lógica, evitar las relaciones sexuales ante la mínima sospecha de que nuestra pareja esté infectada. Hay que extremar las precauciones, obviamente sin obsesionarse, en una pandemia en la que un alto porcentaje de los pacientes infectados son asintomáticos o mínimamente sintomáticos. Si finalmente optamos por la actividad sexual con pareja no habitual es recomendable lavarse las manos antes y después de la actividad sexual, así como los juguetes sexuales que podamos utilizar, evitar al máximo el contacto facial directo y besarnos que es la vía más fácil de contagio y por supuesto utilizar preservativo y evitar el sexo oral.

¿Es recomendable alguna práctica sexual o alguna postura?

Determinadas prácticas sexuales son más recomendables que otras. Hasta ahora se pensaba que la penetración vaginal podía ser segura si no había transmisión aérea pero si se confirman los resultados del estudio chino recientemente publicado es factible la transmisión seminal, por lo que la utilización de preservativo debería ser la norma, sobretodo cuando no es la pareja habitual. En este sentido es importante recordar que el preservativo es el medio más adecuado para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, que como el COVID 19 fue una pandemia a final del siglo XX y generó mucho temor hasta la aparición de tratamientos eficaces que convirtieron una enfermedad mortal en una enfermedad crónica y mínimamente sintomática.

Aunque es difícil establecer una proporcionalidad en el riesgo de contagio, ya que en cualquier relación de pareja es imposible mantener la distancia recomendada, si que parece que el riesgo de transmisión, excluyendo la vía aérea, es menor con la penetración vaginal que la anal y el sexo oral. Como recomendación básica, evitar posturas sexuales en las que exista contacto directo cara a cara, es decir, es más seguro cuando uno de los 2 da la espalda.

Y las personas que pertenecen a grupos de riesgo, ¿pueden tener actividad sexual?

El peligro de los grupos de riesgo estriba en que la enfermedad es más agresiva en este grupo de pacientes (diabéticos, enfermos cardiovasculares, inmunodeprimidos, obesos….), con una mayor mortalidad, por lo que inicialmente se recomendó evitar las relaciones sexuales por el riesgo de transmisión de la enfermedad. Sin embargo esta recomendación, obviamente, no puede ser permanente con el tiempo, por lo que si usted pertenece a unos de los grupos de riesgo extreme los cuidados durante la actividad sexual.

La pandemia del COVID 19 ha supuesto un cambio sustancial en nuestras relaciones interpersonales. El distanciamiento social al que nos ha condenado el coronavirus, ha supuesto una ruptura con uno de los principios del ser humano, el contacto físico y la afectividad, más si cabe en nuestro ámbito cultural. En esta “nueva normalidad”, es imprescindible extremar las medidas preventivas para evitar la transmisión del SARS-CoV-2, también durante las relaciones sexuales, a la espera de que dispongamos de un tratamiento específico o de una vacuna eficaz.