El consumo de anabolizantes con el objetivo de conseguir resultados corporales y musculares rápidos o superiores a lo habitual, es una práctica, últimamente, bastante extendida en nuestra sociedad, sobre todo entre los más jóvenes, que desconocen o minimizan los riesgos que acarrea consumir los famosos “ciclos” de anabolizantes.  
 

La venta y consumo de estas sustancias forma parte de un mercado clandestino que genera altos beneficios económicos, de fácil acceso, e inducido por el “asesoramiento” de supuestos  conocedores de la materia que carecen de cualquier tipo formación médica, lo que ha permitido su generalización entre usuarios de gimnasios y entornos deportistas.

 

¿Qué son los anabolizantes? 
Los anabolizantes son sustancias sintéticas relacionadas con la hormona sexual masculina o testosterona. Inicialmente fueron desarrollados para tratar el hipogonadismo, es decir, cuando los testículos no producen suficiente testosterona para un crecimiento, desarrollo, y funcionamiento sexual normal. 

Sus indicaciones son muy limitadas y se reservan fundamentalmente a un grupo poco frecuente de pacientes con impotencia que tienen niveles bajos de testosterona. Sin embargo en determinados países, se pueden comprar legalmente sin receta médica, incluso como suplementos dietéticos en tiendas naturistas hasta fechas recientes en Estados Unidos.
 
Es difícil conocer las cifras reales del abuso de anabolizantes entre los jóvenes y sobretodo en los gimnasios, pero datos indirectos hacen pensar que son altas. En Estados Unidos se cifra que un 3% de los adolescentes toman esteroides anabolizantes y en determinados casos como parte de un patrón de comportamiento de alto riesgo, ya que se ha constatado que los pacientes que toman anabolizantes tienen mayor probabilidad de conducir bajo los efectos del alcohol, de llevar armas, del consumo de otras drogas e incluso de haber sufrido abusos físicos o sexuales.

¿Si son tan peligrosos por qué se siguen consumiendo?
Fundamentalmente porque además de sus efectos en la esfera sexual, inducen el desarrollo muscular, lo que llevó a su utilización inicialmente por culturistas, levantadores de peso y su generalización posterior a atletas de todos los deportes. 

Como todos sabemos su consumo es ilegal y son consideradas sustancias dopantes, muy perseguidas en el deporte de alta competición. Sin embargo, contrasta la lucha gubernamental y su persecución a nivel deportivo, con la aparente “permisividad” en las redes sociales y su generalización sin control sobre todo en gimnasios, con anabolizantes de procedencia dudosa, incluso algunos de uso exclusivamente veterinario y a dosis absolutamente desproporcionadas. 

¿Cómo se toman los anabolizantes?
Se pueden tomar por vía oral, inyectables y por vía tópica mediante geles o cremas, que es la aplicación médica más reciente y habitual.

Habitualmente se toman en “ciclos”, en los que se suele mezclar diferentes anabolizantes orales e inyectables, sin ningún tipo de criterio y con dosis absolutamente desproporcionadas que pueden llegar a ser 100 veces mayores a las prescripciones médicas. Con sólo hacer una búsqueda en internet aparecen cientos de páginas y blogs “especializados” en el tema.  Además, para potenciar sus efectos anabolizantes e intentar reducir los efectos secundarios, asocian la toma de diuréticos, protectores hepáticos e incluso insulina con los riesgos que ello conlleva. 

Sólo un dato, los urólogos llevamos tiempo cuestionándonos los riesgos cardiovasculares que supone la prescripción de testosterona a dosis fisiológicas (normales) en pacientes en los que está indicado porque tienen un déficit de la misma, imaginaros el riesgo que supone dar dosis tan altísimas en pacientes que realmente no lo necesitan. 

La respuesta es clara, la incidencia de muerte súbita es muy elevada entre los consumidores de anabolizantes, y sólo hay que mirar las hemerotecas de culturistas y deportistas famosos muertos antes de los 40 años para darse cuenta de la importancia de este tema. 

¿Cuáles son los efectos secundarios de los anabolizantes?
Los efectos secundarios son múltiples y van desde algunos que son físicamente poco atractivos como el acné, calvicie  o el desarrollo de los senos o ginecomastia en los hombres, hasta otros que ponen en peligro la vida, como ataques al corazón y cáncer de hígado. 

Algunos de estos efectos son reversibles si se dejan de tomar, pero otros son permanentes o irreversibles. Por ejemplo, a nivel hormonal, la toma de anabolizantes inhibe la producción normal de testosterona, provocando impotencia e infertilidad. ¡¡¡Qué paradoja!!!, puedes tomar anabolizantes para “mejorar” tu imagen corporal, poder “ligar” más y sin embargo te pueden provocar impotencia y esterilidad. 

A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad de tratar varios pacientes con azoospermia irreversible (ausencia de espermatozoides) por el consumo de anabolizantes.   

Incluso se sabe que los anabolizantes tienen efectos sobre la conducta de los pacientes, provocan irritabilidad y lo más peligroso un comportamiento agresivo y actos delictivos. Además, y este es un dato poco conocido, el consumo crónico puede ser adictivo e incluso pueden sufrir un síndrome de abstinencia cuando intentan abandonarlo.
 
¿Estás dispuesto a morir prematuramente por tu musculatura?
Si a pesar de esta información, todavía estás dispuestos a tomar o a seguir tomando anabolizantes, en lugar de cultivar o entrenar tu físico deberías pensar en tratar y cultivar tu mente