El gran cambio y uno de los retos del futuro en medicina va a ser el diagnóstico y tratamiento individualizado y personalizado, sobre todo en los tumores. En el diagnostico cada vez somos más conscientes en la necesidad de reducir los niveles de radiación y mejorar el rendimiento de las técnicas disponibles por lo que las innovaciones son constantes.
 
La aparición de máquinas más potentes, como la resonancia con más teslas, la utilización de imágenes de fusión, es decir técnicas que suman imágenes de dos o más métodos diagnósticos, que ya se utiliza por ejemplo en la biopsia de próstata al sumar imágenes de resonancia y de ecografía transrectal para aumentar la precisión diagnóstica. Pero sobre todo la mayor innovación va a ser la explosión de técnicas de imágenes moleculares, que aprovechan la capacidad de los tumores de captar determinadas sustancias y la posibilidad de detectarlas por determinados métodos radiológicos.

Surgen así nuevas técnicas como el PET-TAC, PET-Resonancia, SPECT-TAC, RNM multiparamétrica,  etc términos que cada vez nos suenan más y que se van a generalizar.

 

Esta revolución diagnóstica está  motivando cambios también terapeúticos y que estemos trabajando e investigando en varias líneas, como los tratamientos focalizados y la cirugía radioguiada. Cada vez intentamos más preservar el órgano y extirpar o tratar exclusivamente las zonas del tumor. Por ejemplo en el riñón siempre que podamos quitamos exclusivamente las zonas que tienen el tumor en lugar de quitar todo el riñón por las ventajas que tiene para el paciente.

En la próstata la idea es la misma en la búsqueda de tratamientos que se denominan focales para tratar exclusivamente la zona del tumor con la idea de evitar los efectos secundarios de los tratamientos radicales. La cirugía radioguiada aprovecha los procedimientos diagnósticos basados en imágenes moleculares (PET-TAC, SPECT-TAC, RNM, PET-RNM) en la planificación quirúrgica de tumores urológicos, como ya realizamos por ejemplo con el ganglio centinela en cáncer de próstata, con la finalidad de disminuir el tiempo quirúrgico y los efectos secundarios de la cirugía clásica, y mejorar a largo plazo la supervivencia.

En el futuro, no es descabellado pensar que la cirugía robótica incorpore las imágenes radiológicas y que la cirugía sea totalmente automatizada con una mínima participación humana.   

​La evolución de los tratamientos médicos también es constante. En la actualidad ya disponemos de quimioterápicos orales que son menos tóxicos y más eficaces. Se abren nuevas posibilidades terapéuticas como la terapia génica, las vacunas y la aplicación de la nanotecnología, que  permitirán en un futuro inmediato dirigir el tratamiento exclusivamente a las zonas tumorales y poder tratar con muchos mejores resultados y con menos efectos secundarios tumores metastásicos o diseminados que actualmente son incurables.

La urología del futuro está cada vez más presente.